jueves, 2 de agosto de 2012

SOBREESTIMULACIÓN

La estimulación temprana es toda actividad donde el niño y niña, desde que nacen, son iniciados por los padres y terapeutas para mejorar su capacidad de desarrollo.
Esto se presenta mediante juegos lúdicos, ejercicios corporales, el desarrollo de sus sentidos como el olfato, la visión, la capacidad auditiva, aprestamiento psicomotriz, el canto, paseos al aire libre, interactuar con otras personas, entre otros, que lo van a preparar para la vida durante su etapa de crecimiento.
Pero ¿qué ocurre cuando esta estimulación natural se sobreexpone?, ¿cuando a ese niño o niña, además, se le expone a reuniones sociales, a horarios inadecuados que puedan alterar sus horas de sueño? Esas actividades podrían generar aburrimiento, mal humor, estrés, excitación o cansancio en los infantes. Entonces ya no estaríamos hablando de estimulación, sino de exponerlo a problemas futuros de salud o emocionales.
En otros casos, los padres buscan sentirse orgullosos de tener niñas o niños “genios” cuando como parte de la estimulación temprana estos empiezan a leer o contar antes de cumplir su etapa de desarrollo y sobre todo, demostrar esas “habilidades” en público, donde se les festeja por cada ocurrencia que realizan.
Por otro lado, el niño o niña aprende observando; en ese sentido, es importante el tipo de conducta que deben mantener los padres o el entorno social cuando se encuentran frente al infante.
Conforme el niño o niña crece aprenderá a diferenciar también las partes de su cuerpo y diferenciarlo del otro; es entonces cuando surgirá la curiosidad por explorarlo tocándose los dedos de los pies y tratando de llevárselos a la boca o jugar con sus genitales. Esta actitud de exploración sexual deberá ser observada con mucha prudencia y atención por parte de los padres, y no ser un motivo de alarma ni intervención.
¿Cómo saber si estoy sobreestimulando a mi bebe?
CUIDADO CON LA SOBREESTIMULACIÓN
Está comprobado que la estimulación temprana trae beneficios al bebé, cada vez más familias comprenden la importancia del entorno del bebé, ofreciéndole actividades que involucran las diferentes áreas para un desarrollo integral del mismo.
El niño aprende por medio de la repetición de experiencias en un entorno favorable. Esto no será posible si no hay una buena alimentación. De la misma manera, necesita un tiempo de descanso. Un gran error: No dejar que duerma, para que lo haga por las noches.
Estimulación fuera de casa:
Los centros de estimulación van aumentando. Basta con decir que hasta hace 3 años había casi la mitad de lo que hay actualmente. Cada uno de ellos brinda programas con paquetes y horarios especiales para los padres. ¿Es suficiente? No basta con llevarlos, esperar y a la casa si los padres no disfrutan con sus hijos de estas actividades. Tampoco es la solución continuar con las actividades en casa.
Algunos padres podrán notar que su niño cambia en la estimulación. Lo ven más libre, más sociable, deja de ser el niño que grita o llora por todo. ¿Qué ha cambiado? El entorno. Brindémosle la oportunidad de hacer las cosas solo. Acompañémoslo para el desarrollo de su independencia.
Distintas modalidades:
Guarderías, colegios preescolares, etc, muestran las diferentes metodologías que potencian la inteligencia. Se podría decir que la mayoría de padres necesitan una prueba concreta de que su niño está aprendiendo: más trabajo, más tareas. ¿Un colegio que no deja tareas no es buen colegio?, dicen algunos padres pero no es necesario que sus niños se llenen de cuadernos a los 2 años. ¿No es mejor para ellos acaso que realicen actividades motrices, que experimenten con pinturas, sellos, texturas? Si a usted le exigen que su niño de 1,2, 3 años se pase todas las tardes haciendo tareas, pintando, cortando, es mejor hablar con el colegio y si no hay respuesta, pensar si eso es lo que le conviene al niño. Un niño de 2 años también puede llegar a sentir stress, esto lo puede reflejar en el sueño o en querer estar con los padres desde que estos llegan a casa. ¿Le suena familiar este caso?
Las experiencias que el niño tenga, lo van a estimular. Van a dar resultado si se convierte en algo agradable para el niño, pero no debo exigirle más de lo que puede darme hasta ese momento. Sobre-estimular es forzar, obligar.
¿Cómo saber que estoy sobreestimulando a mi hijo?

Usted está sobreestimulando a su hijo/a cuando:
  • No deja que duerma o descanse.
  • Lo hace permanecer tiempos prolongados con el mismo juego o actividad.
  • Si no hace lo que usted espera, le grita o lo trata mal. El niño empieza a rechazar los juegos que usted le hace.
  • Le pone música clásica/instrumental todo el día.
  • Lo pone solo frente a la TV a ver videos de estimulación temprana. (en este caso, ni siquiera lo está estimulando si no interviene un adulto que lo guíe).
  • Le obliga a realizar actividades para las cuales no se encuentra preparado, o maduro (hacerlo caminar sin gatear, o gatear sin que el niño haya aprendido a sentarse).
Recordemos que nada en exceso es bueno. Estimular en exceso produce efectos perjudiciales en el niño. No seamos padres competitivos con nuestros hijos. Esta competencia puede empezar con la comparación y no todos los niños son iguales ni en su aprendizaje ni en su desarrollo (ni siquiera si son gemelos).
Recientemente se ha realizado un estudio sobre este tema desde la Universidad de Granada. El estudio habla de los efectos negativos que puede tener la sobreestimulación para el aprendizaje de nuestros hijos.
La noticia sobre dicho estudio viene a decir lo siguiente:
La sobreestimulación precoz es perjudicial para el aprendizaje, según un estudio
El entrenamiento antes de que el sistema esté preparado puede producir deficiencias permanentes
"El entrenamiento en tareas demasiado complejas antes de que el sistema esté preparado para llevarlas a cabo puede producir deficiencias permanentes en la capacidad de aprendizaje a lo largo de la vida", así explica la psicobióloga de la Universidad de Granada Milagro Gallo los efectos perjudiciales que puede tener la estimulación precoz en un estudio
La investigadora granadina afirma que los problemas se generan cuando la persona sobreestimulada se bloquea emocionalmente o sufre una modificación en el sistema de la memoria. "En ambos casos, el resultado es el mismo: se aprende peor si nos han enseñado empleando técnicas complejas antes de que el cerebro se haya formado adecuadamente", afirma.
La profesora y miembro del Instituto de Neurociencias Federico Olóriz añade que "hay determinados momentos durante la formación del cerebro, que abarca desde la etapa prenatal hasta la adolescencia, en los que influyen decisivamente factores ambientales como la dieta, pero también hay otras circunstancias que afectan al comportamiento posterior y al modo de aprendizaje en etapas adultas, como es el tipo de situaciones al que fuimos expuestos durante los periodos tempranos".
La investigación sobre los efectos de la estimulación temprana y compleja en los procesos cognitivos en estapas adultas ha sido realizada por expertos del grupo de investigación Neuroplasticidad y Aprendizaje de la Universidad de Granada (UGR) coordinados por Milagros Gallo.
Dieta y aprendizaje
Otro aspecto que los expertos de la Universidad granadina están investigando en este proyecto es cómo la dieta puede afectar al aprendizaje y la memoria adultas durante la formación del cerebro. Para ello, han utilizado ratas jóvenes y han recurrido a la memoria de reconocimiento de objetos, sabores y lugares. Además, han dedicado especial atención al estudio del hipocampo y la amígdala.
"Dependiendo de nuestra alimentación, tendremos un desarrollo cognitivo u otro, es decir, lo que comemos afecta al modo en que se configura el cerebro", asegura esta investigadora.
Los estudios demuestran que, durante periodos sensibles de la formación del cerebro, el enriquecimiento o deficiencia de las dietas con colina, un nutriente esencial para el funcionamiento cerebral y cardiovascular que se puede encontrar en la yema de huevo, en la leche, en la carne de ternera, en los cacahuetes o en la lechuga, mejora o deteriora de forma permanente las capacidades cognitivas en un adulto.
Estos estudios se enmarcan en un proyecto de excelencia denominado Educación, Aprendizaje, Cerebro y Desarrollo, al que la Consejería de Economía, Innovación y Ciencia ha incentivado con 200.000 euros.

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