lunes, 6 de agosto de 2012

TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTICIA



Hoy quiero hacerme eco de esta historia real. Es la historia de Silvia, una amiga de Barcelona. Su historia yo ya la conocía, pero ella ha dado un paso más, demostrando así su carácter y valentía. Ella además nos ha hecho un favor a muchos porqué, su historia nos sirve de ejemplo. Ejemplo de muchas cosas: ejemplo de superación, ejemplo de sensatez, ejemplo de valentía, etc.

Hace tiempo hable con ella y le dije que quería hacer una entrada en mi blog sobre los Trastornos de la Conducta Alimenticia (TCA). Con el final del máster, me puse a recabar información pero no quería que fuese una entrada normal, quería una entrada con el rigor que se merece el tema. Entonces un día me dice Silvia que quiere escribir, que va a abrirse un blog. La animo a que lo haga. Esperaba cualquier entrada genial, porqué es una chica muy válida que conoce varios campos a la perfección (ha trabajado muchos años en las ondas y otros campos). Esperaba una gran entrada, pero nunca imaginé una tan especial. De golpe eché todo el material que había recopilado sobre TCA y dije "que mejor entrada que esta?".
Ya sabéis que mi blog es un blog educativo, y no encuentro mejor forma de ayudar a todas aquellas personas, niños, niñas, adolescentes, padres, amigos, etc, que tengan dudas sobre este tema.
Agradecimientos a la autora de la entrada, Sivia Hernández.
Podéis visitar su blog: http://silviaherca1977.blogspot.com.es/


Cuando la comida no es un placer



Mi yaya Isabel me decía siempre que estaba muy guapa. Todos sabemos que cuando una abuela dice eso... P E L I G R O !!!!!
Nací siendo redondilla y crecí cual croqueta. Las ausencias de abrazos eran suplidas por la comida y recuerdo las noches en las que ya estaba durmiendo, llegaba mi padre de trabajar y me levantaba para hacerle compañía y recibía sus abrazos cenando de nuevo.

Cuando llegué a la adolescencia no retenía líquidos ni tenía problemas de tiroides, grandes excusas en las que se parapetan persona para no afrontar la realidad : Estás gord@ porque comes!

Y como si de una olímpica de sumo se tratase ... Silvia, 17 años, 120Kg de peso !!!!
Sí, sí, has leído bien : 120 KG!!!!!!

Ya en el colegio había recibido motes tan bonitos como el de " La Toci" y en el instituto no iba a ser menos. ¿Y sabéis una cosa? ¡Que era guapa! ¡Acabáramos!
En 2º de B.U.P. me enchoché de un chico que ahora no entiendo donde le ví la gracia, la verdad.
Ese chico fue el detonador. Una "amiga" le dice que estoy colada por sus huesos y él pronuncia estas palabras que tengo tatuadas en mi cerebro desde entonces : " Es muy guapa, simpática y buena persona pero ... está gorda ".
Ya sabiendo el dato de mis 120Kg podéis deducir que el chico no era un lumbreras y carecía de anomalías en la vista.

Cual Cindy Crawford tracé un plan perfecto de dieta y ejercicio para estar estupenda en pocos meses.
Comencé un 13 de abril a comer todo a la plancha, todo hervido, sin salsas, nada de dulce, nada de pan ... Y resulta que esta dieta daba resultados a pasos agigantados. Mis familiares me animaban, mis amigas me felicitaban, el vecindario me jaleaba y yo creía comenzar a ser feliz comiendo lechuga sin aceite ni nada que le diera un toque de gracia.

Fue pasando el verano y cada vez perdía más y más peso. Ya no comía las cantidades de comida saludable adecuadas, hacía ejercicio de madrugada, bebía muchísima agua, me daba puñetazos en la barriga ... Por no hablar de mis cambios de humor, mi nula vida social, mis lloros.

Llegó septiembre, gran cita para los "estudiantes" como yo que teníamos que acudir a exámenes para aprobar o suspender asignaturas y pasar o no de curso.
Acudí al instituto con una amiga y gracias a ella el resto de compañeros me reconocieron.No daban crédito a lo que estaban viendo. Pelo corto a lo chico (cortado porque se me caía a mechones), minifalda y camiseta ajustada.

Aprobé las asignaturas con mucho sacrificio porque la mente también se debilita y agota.Pasé de curso, no volví a ver a ese chico y me quedé con una compañera llamada ANOREXIA.



Mi vida se convirtió en un calvario y la de mis padres y hermano en una pesadilla.
Nunca vomité pero no comía. Podía mantenerme en pie durante todo un agotador día de incesante actividad comiendo una única hoja de lechuga.
No quería salir a la calle, solamente me apetecía estar tumbada en la cama dejando pasar la vida, beber agua para engañar al estómago y mirar fotos de modelos escuálidas que eran exitosas en todos los ámbitos de su vida, o eso decían de ellas.

Visitas a psicólogos y psiquiatras, endocrinos, asociación contra la anorexia y la bulimia (ACAB)...
En 5 meses pasé a subirme a la báscula (esa cómplice a la que quieres y odias) y ver que marcaba 47kg.

No estaba gorda y lo sabía. Disfrutaba viendo cómo se marcaban mis costillas y sabía que estaba enferma pero tenía pavor a comer un trocito de cualquier alimento y recuperar todo el peso que había adelgazado.

Han pasado 17 años desde que anorexia y yo nos conocimos. Hemos tonteado varias veces más y he vuelto a pasarlo mal y hacerlo pasar mal a las personas que me quieren y quiero.

Espero que este trozo de mi vida que comparto contigo sirva para que no caigas enferm@, para que jamás juzgues a una persona por su físico y para que te quieras.

Quererse uno mismo es la clave para que tu vida sea feliz.

2 comentarios:

Patri dijo...

Precioso y realista relato que se ajusta a muchas personas.Gracias a tu amiga y a ti x compartirlo!:-)

niniita dijo...

Me siento identificada con esta entrada porque yo también he pasado por lo mismo. Pero no hay nada imposible, si quieres puedes salir. Y la verdad, es que después de aquello mi autoestima ha vuelto a reconstruirse, muy poco a poco, pero he vuelto a no derrumbarme.
A veces la visión que tiene la gente sobre tiene gran influencia en nuestras acciones debilitando y distorsionando nuestro día a día.
Lo peor de todo es cuando aun siendo consciente aun te sigues dando ánimos porque sabes que puedes llegar a más.
Yo, cuando me di cuenta de que ya estaba llegando al límite aun seguí y seguí. Me autoengañaba.
Una gran y triste historia que muchas veces pasa desapercibida y se desconoce el daño que causa en todos los aspectos.
Un saludo.