domingo, 26 de agosto de 2012

COMUNICACIÓN Y ESCUCHA ACTIVA


En cualquier relación, ya sea padres-hijos, matrimonios, empleado-jefe, entre amigos, etc. Lo más importante es la COMUNICACIÓN. Una buena COMUNICACIÓN, nos evitaría más de una discusión, más de un disgusto, más de una rotura...

Hoy en día, parece que es más difícil comunicarse. Hay muchos más modos de hacerlo, pero se ha perdido el vínculo emocional. Lo virtual está ganando la partida a lo personal, al cara a cara. Podemos resumir la situación actual de la siguiente manera:

Problemas en la Comunicación de Hoy
  1. Falta de comunicación hoy en día
  2. No se sabe escuchar a los demás
  3. Estamos más tiempo pendientes de las propias emisiones
  4. Creencia errónea de que se escucha automáticamente
  5. Escuchar requiere un esfuerzo superior
Pensemos en una situación cotidiana de una familia normal de hoy en día. Ambos padres trabajan, los hijos van al colegio, comen en el comedor y llegan a casa por la tarde. Hacen sus deberes y se ponen con sus cosas (tuenti, facebook, twitter, whatsapp, videoconsolas,...). Los padres llegan y también se ponen con sus cosas (twitter, facebook, whatsapp, mails,...). Cada uno en su mundo. No hablan de sus problemas y, si lo hacen, es de forma superficial. "Hoy me ha pasado esto", y el otro contesta "bueno, no pasa nada". Vivimos en nuestra propia burbuja. Una burbuja que se hace más fuerte con el uso de las redes sociales.

Pero bueno, no todo es tan negativo. Hay familias en las que no ocurre esto. Y otras en las que ocurre pero los miembros de la unidad familiar son conscientes de ello y quieren cambiarlo. Para ello, daremos algunos consejos que pueden ayudar a mejorar nuestra comunicación.

Estos consejos, están enfocados para las familias, pero pueden utilizarse para cualquier relación. A la hora de comunicarnos en nuestro matrimonio, en nuestro trabajo, con nuestros amigos, etc.


Consejos para mejorar la comunicación
  • Al criticar* a otra persona, hablar de lo que hace, no de lo que es. Por ejemplo, no decirle a nuestro hijo "eres muy torpe" porqué ha roto un vaso poniendo la mesa, sino decirle "tienes que tener más cuidado".
  • Discutir los temas de uno en uno (no “aprovechar”). No aprovechar para tratar varios temas. Por ejemplo, si vamos a tratar con nuestros hijos el tema de sus malas notas, no aprovechemos también para decirle que es un vago o que se pasa mucho tiempo jugando a la consola.
  • No ir acumulando emociones negativas sin comunicarlas. El tema de "explotar". Es mejor discutir una situación cuando ocurre, que guardárnosla y el día que salga, saldrá enquistada, multiplicada por un millón.
  • No hablar del pasado (“trapos sucios”). Cuando hay buena comunicación, las cosas se tratan, se hablan, se discuten y, sobre todo, queda zanjada. Ese tema no volverá a salir. Si hay algo que te guardas, saldrá en estas conversaciones y hará mucho daño.
  • Ser específico (concreto, preciso). No dar rodeos. A veces empezamos a dar rodeos porqué es un tema delicado. Empezamos a dar vueltas y vueltas, y la persona que nos escucha se evade de la conversación.
  • Evitar las generalizaciones (“siempre”, “nunca”). Las generalizaciones no son buenas. Por ejemplo. El esposo que ha olvidado el aniversario de bodas y su mujer le dice "es que nunca te acuerdas del aniversario". Seguramente no será cierto, igual es la primera vez que ocurre. Esas generalizaciones, lo único que consiguen es alterar la conversación porqué nos sentimos atacados.
  • Ser breve. Lo que decíamos de dar rodeos, también vale para esto. Se saca un tema, se habla y punto.
  • Cuidar la comunicación no verbal. Los gestos, las miradas, etc. Cuando es un tema delicado entre parejas, por ejemplo, es importante coger la mano de la otra persona.
  • Elegir el lugar y el momento adecuados. Volvemos al ejemplo de las notas, si nuestro hijo viene decepcionado con sus notas, él mismo no está contento con ellas. No es buen momento tratar el tema de las notas en ese momento. Es mejor dejar pasar un poco el tiempo, buscar un momento en que estéis más relajados.
*CRITITCAR: No en el sentido peyorativo de la palabra, sino a la hora de mejorar una situación que está afectando a una relación.

Una de las herramientas más importantes para tener una buena comunicación, es la ESCUCHA ACTIVA. Todos pensamos que escuchamos, pero la mayoría de veces no es así. Para que haya una comunicación fluida, este tipo de escucha debe darse.

Ahora veremos un poco, qué es la ESCUCHA ACTIVA y algunos de sus elementos más importantes.

ESCUCHA ACTIVA
¿Qué es la Escucha Activa?
  1. Significa escuchar y entender la comunicación desde el punto de vista del que habla.
  2. Se refiere a la habilidad de escuchar no sólo lo que la persona esta expresando directamente, sino también los sentimientos.
  3. Se precisa empatía, es decir, saber ponerse en el lugar de la otra persona.
Elementos que facilitan la Escucha Activa
  • Disposición psicológica: observar al otro, identificar el contenido de lo que dice, los objetivos y los sentimientos.
  • Expresar al otro que le escuchas con comunicación verbal (“ya veo, umm, uh,…”) y no verbal (contacto visual, gestos, inclinación del cuerpo…)
Elementos a evitar en la Escucha Activa:
NO distraernos. No podemos tener una buena comunicación si hablamos las cosas mientras vemos la televisión, por ejemplo.
NO interrumpir. Dejar exponer todo el mensaje, sin cortar. Una vez que ha acabado la otra persona, entonces se opina.
NO juzgar. Evitar juzgar a la otra persona por lo que nos está contando. El hecho de juzgarle hará que distraigamos nuestra atención buscando un adjetivo, por ejemplo.
NO ofrecer ayuda o soluciones prematuras. Es muy común que antes de que acabe la exposición ya estamos dando soluciones. Ejemplo:
- E: "Mi marido se ha olvidado de nuestro aniversario".
- R: "Ya te dije yo que ese hombre no te convenía, te lo dije. Lo que tienes que hacer es dejarlo..."
- E: "No, déjame que acabe. El pobre se ha dado cuenta, ha pedido el día libre en el trabajo y me ha llevado a comer a un sitio precioso, hemos pasado la tarde de compras y por la noche hemos ido a cenar a la playa, bajo la luz de la luna y me ha regalado unos pendientes espectaculares..."
NO rechazar lo que el otro siente (“no te preocupes, eso no es nada”). Imaginemos a la otra persona hablándonos de que su mejor amiga tiene una enfermedad grave y nosotros le soltamos un "eso no es nada". Es síntoma de que nos interesa bien poco esa conversación.
NO contar “tu historia” cuando el otro necesita hablarte. Es muy típico esto. Un amigo viene a contarnos su problema y acabamos contándole los nuestros. "¿Que tu marido se ha olvidado del aniversario? Pues el mío hace años que no me felicita, de hecho ya no lo celebramos. Encima este año le llamé para recordárselo y el c...ón estaba tomándose una cerveza con su compañera de trabajo".
NO contraargumentar (“me siento mal” --> “y yo también”). No ayudamos mucho con esta frase.
Evitar el “síndrome del experto”. Este síndrome es muy común. Pensamos que cuando alguien quiere contarnos sus problemas es para que le demos un consejo mágico. Pues no, a veces lo único que quieren es que les escuchemos. Dejar que lo saquen todo y simplemente darles un abrazo.
Habilidades para la Escucha Activa:
  1. Mostrar empatía: ponernos en su lugar, “entiendo lo que sientes”, “noto que..”
  2. Parafrasear: decir con las propias palabras lo que parece que el emisor acaba de decir, “entonces, lo que pasaba era que…”, ¿quieres decir que…?”
  3. Emitir palabras de refuerzo o cumplido: “Me encanta hablar contigo”, “Bien”, “umm”, “¡Estupendo!”
  4. Resumir: “si no te he entendido mal…”, o sea, que lo que me estás diciendo es…”

1 comentario:

Asociación CAF dijo...

Muy acertado tu post Oliver, nos hace mucha falta mejorar la forma de comunicarnos sobretodo con nuestros seres queridos. Cuidar las relaciones nos hace sin duda más felices. Si os interesan más pistas para mejorar la relación con vuestra pareja, no os perdáis nuestro post http://www.psicologiavendrell.com/10-pistas-comunicacion/
Saludos!